lundi 12 mai 2008

Sinead

La primera vez que la vi, andaba con un largo abrigo negro, casi túnica, y bototos. Su cara blanca iluminaba toda la escena y sus ojos grandes, inmensos y cristalinos lloraban por un amor que se le fue de las manos y que no podía sacárselo de la cabeza, porque nada se comparaba a él.
El tema lo había escrito Prince, pero, en su interpretación, ella le puso sentimiento, fuerza y angustia, donde Prince le habría puesto fuerza también pero demasiado erótica con sus quejidos y purple rain.
Los ojos de Sinead me iluminaron para encontrar su voz. Única. Estuve por Janis, por Bjork, pero la voz de Sinead es inalcanzable.
Su presencia de monja rapada con bototos me embriago. Que inteligente. Borrar cualquier presencia decorativa. Zapatos fashion, fuera. Pelo de comercial de shampoo, fuera también métale Philishave, ropa under pero con onda, fuera, cambiémosla por un abrigo tosco. Qué queda? Sus ojos y su voz de ángel.
Otra cosa que termino por dejarme babeando por ella: Este ángel se transforma en demonio. Que más atractivo que esa cualidad salvaje.
Me gusta el rock como contra cultura. Que es mas rockero -me pregunto una vez un amigo-, La Ley o Madonna? La respuesta es fácil, obvio, Madonna. Es la postura la que hace al rock. Y siguiendo su consejo, obvio que Sinead es una de las más rockeras que he visto. Salvaje. Primero, rapándose y poniéndose bototos para ir a una audición donde le recomendaron ir "bonita", después defendiendo férreamente el aborto a fines de los '80 y, su obra, culmine: Rompiendo la foto del Papa Juan Pablo II, nada menos que en Saturday Night Live. "Este es el verdadero enemigo!" dijo ante el asombro adrenalinico de todos.
Ahí terminaste por conquistarme, Sinead. Caí a tus pies. No tengo nada contra el papa (que debe estar en el cielo, quizás) pero si contra la Iglesia. Y aplaudí de pie cuando mi Sinead rompió esa figura de la pecadora y asesina Iglesia.
Hoy está un poco más callada. Pero la sigo escuchando. Soy fiel, Sinead. Fiel a tu voz de ángel, fiel a tus reacciones de demonio, de humano, y fiel, sobre todo, a tus ojos de agua, a tus ojos donde puedo ver el cielo azul reflejado en lágrimas de dulzura.

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